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Los perros son maravillosos y su presencia es capaz de llenar nuestras vidas en muchas formas posibles, desde prevenir alergias cuando estamos en contacto con ellos desde la infancia, hasta reducir significativamente nuestros niveles de estrés; pero por desgracia, como todo en esta vida, ellos tampoco son para siempre y sufrir la pérdida de un can puede ser una de las experiencias más dolorosas, lo que puede ser difícil de entender para personas que no tienen tanta cercanía con sus mascotas o que nunca han pasado por algo así.

De acuerdo a una investigación realizada por el Dr. John Archer del Departamento de Psicología de la Universidad de Lancashire, quienes comparten sus vidas con mascotas percibimos a nuestros compañeros cuadrúpedos como miembros de nuestra familia, especialmente si se trata de perros o gatos. Cada tipo de pérdida de un can es parecida, independientemente de si las circunstancias se dieron en el marco de un accidente en un perro joven, por muerte natural o porque hayamos tenido que tomar la difícil decisión de dormir a nuestro amigo peludo por el deterioro de su salud, el duelo y la recuperación de este evento, implica un proceso en el que usualmente surgen muchas dudas y miedos, incluyendo el desarrollo de comportamientos como la sobreprotección de miembros de la manada sobrevivientes o el temor de recibir un nuevo perro en nuestras vidas o no saber cuándo es el momento correcto para hacerlo.

En Dog Dog conocemos el sentimiento, pues nuestro amor a los perros es igualmente proporcional a los canes que han llenado nuestras vidas de gozo y, llegado el momento, hemos visto partir de este mundo como es natural. Por esto, queremos compartirte algunos de los tips más útiles en el evento de la pérdida de un can. Cada quien enfrenta la pérdida de maneras diferentes, pero una guía de las cosas que puedes sentir te ayudará a saber que eventualmente, ese dolor también pasará.

1 . Darle el último adiós

Uno de los principales retos ante la pérdida de un can, es decidir qué hacer con los restos de nuestro amigo peludo. Para algunas personas, saber que su amigo de toda la vida se encuentra en un lugar en particular, puede ayudar a sentirnos seguros tras el doloroso episodio, sin embargo, no todos contamos con un jardín en donde depositar a nuestro can, por lo que conocer nuestras opciones de antemano puede representar un estrés menos. Para algunos, hacer pequeños rituales puede ayudar a aminorar el dolor y abrir sus emociones para dar el primer paso a la recuperación. En Dog Dog contamos con los servicios para facilitar este proceso y despedir a tu perrito como se merece, puedes contactarnos para más información.

2. Enfrentar los cambios de la pérdida

Después de una pérdida de este tipo y especialmente si el can que se ha ido era el único en tu compañía, puede haber muchos cambios, desde los olores de la casa, hasta el silencio producido por su ausencia. Es común que en estas situaciones, muchas personas a nuestro alrededor, incluso si son seres queridos, no comprendan el impacto que este evento puede tener en nuestras vidas; así que nunca dejes que nadie te diga cómo debes de sentirte, con frases como “ya supéralo” o “no es para tanto” y no te juzgues a ti mismo si te sientes enojado, deprimido o con ganas de reír, pues cada quien procesa sus emociones de manera diferente y tú sabrás cuando estés listo para superar este evento.

3. Las etapas del duelo y su duración

De acuerdo a la psicología, cualquier duelo se compone principalmente de 5 etapas, aunque éstas pueden variar de persona a persona y se presentan de la siguiente manera:

- Negación o aislamiento: Como primera fase; éste es el momento de la pérdida en la que no podemos creer lo que ha ocurrido y queremos estar solos para procesar la información.

- Enojo:  Ésta es la fase en la que, al no poder controlar lo ocurrido, surgen emociones de coraje y frustración, que luego se convierten en la etapa de negociación

-Negociación: Esta etapa viene cuando pensamos en todo lo que hubiéramos podido hacer y no hicimos… “hubiera pasado más tiempo con mi can y menos en el trabajo”, “hubiera buscado atención médica antes”, “no le hubiera quitado la correa”, etc.

-Depresión: Aquí entramos en un estado de tristeza profunda que nos permite externar nuestras emociones respecto a la situación, para ayudarnos a aceptarla eventualmente.

-Aceptación: Es cuando finalmente soltamos las emociones y frustraciones asociadas con la pérdida y logramos superarla a un nivel en el que deja de doler tanto.

Es importante destacar que estas etapas no pueden forzarse en una persona y que cada quien es diferente cuando se trata de transitarlas después de la pérdida de un can. Para algunas personas, traer un nuevo amigo peludo a sus vidas es una forma de sanar una pérdida, pero hay que saber que debemos manejar nuestras expectativas y entender que el nuevo miembro de la manada no puede sustituir el lugar del anterior y tendrá su propio temperamento y perronalidad. Hablar con otros humanos que han sufrido pérdidas y platicar sobre sus experiencias, puede ser de gran ayuda también.

Para quienes se quedan con más miembros de la manada, la recomendación es continuar con la rutina de los otros cánidos con normalidad, con el fin de no alterar más su entorno tras la pérdida de su compañero. Si recientemente tu manada atravesó por una situación parecida y notas un descontrol en sus integrantes, te invitamos a contactar a nuestro equipo de expertos  para ofrecerte asesoría y talleres que pueden facilitar este proceso. Pero si aún no pasas por esta triste situación ¡también tenemos algunos un  algunos tips para estar que estés preparado para despedirte de tu perro!

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