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Tener un mejor amigo peludo nos brinda emociones, aventuras, pelos, baba y uno que otro rasguño; pero sobre todo mucho amor a nuestras vidas. Aprendemos mucho de ellos y son una razón más para sonreír y despertar bien al día siguiente.

Algunos ya tenemos experiencia en tener un perro y sabemos que es una gran responsabilidad, para algunos es como tener un hijo. Pero, ¿qué pasaría si adquirimos un integrante más en la familia?

Para comenzar, todos se deben poner de acuerdo en querer recibir un nuevo miembro, acordar la raza que les va mejor según su estilo de vida, dinámica familiar y economía. Y muy importante, también considerar al perro que ya está viviendo con ustedes.

Una vez que han llegado al acuerdo de tener un miembro más, hay que presentarlo con su nuevo compañero de una manera adecuada para que después no haya complicaciones entre ellos ni con la familia.

EL DÍA DE LLEGADA

¿Qué se debe hacer? Muy importante que en esta parte la familia trabaje en equipo y que también de una buena experiencia a los peluditos. Así como las personas nos presentamos al conocer a alguien, los perros igualmente deben presentarse; sin embargo, hay algunas variantes que se deben tomar en cuenta:

  • LUGAR: deben ser presentados en un lugar neutro (un lugar que no sea territorio o casa de nadie, por ejemplo, un parque o área de juegos seguro para ellos), así nuestro primer perro no se sentirá invadido en su territorio, será más sociable, no tendrá la necesidad de proteger su estatus siendo agresivo y el nuevo integrante no tendrá que sentirse intimidado ni agredido. Todos disfrutarán el momento y se conocerán como realmente son. Para esto, la familia podría dividirse en que unos lleven a su peludo al lugar escogido y otros vayan a recoger al nuevo compañero y encontrarse ahí.
  • PARA IR A CASA: después de que estuvieron jugando como “cualquier día en el parque” es hora de ir a casa. En esta parte, esperando que todo haya sido de maravilla, ya todos se van con ambos perros, de preferencia juntos.
  • EN CASA: ambos perros deben entrar juntos. Ahora muestras tu hogar al nuevo perro; es importante que no se le muestre toda la casa en un día. Se evitará que se haga territorial y que destruya pertenencias que no son para que ellos jueguen (eventualmente le presentarás los demás espacios). Permite que husmee principalmente el área donde va a estar junto con su compañero, como la sala, el comedor y la zona de comida. Muéstrale las zonas para orinar y defecar, puede ser dándole un poco de comida y encerrarlo en la zona o que el cachorro aprenda viendo a su nuevo compañero.
  • Al terminar la exploración, los perros pueden estar juntos y jugar con cierta supervisión (sobre todo si el nuevo perrito es un cachorro y el otro adulto), verificar que estén en armonía a la par con toda la familia. Con el paso de los días y dependiendo el comportamiento de estos, podrás dejarlos más tiempo solos y también dejar que el nuevo perro esté en más espacios de la casa.

Si tu primer perro tiene algunas mañas o hábitos que pudiera mejorar, el nuevo cachorro las aprenderá; sin embargo, todo estará bien, ambos pueden aprender cosas nuevas ya sea con educación canina, con un poco de ayuda o que la familia se informe y practiquen lo aprendido. Sin olvidar que es un trabajo en equipo, acordando entre todos las reglas y sobre todo, mucha paciencia y persistencia.

Sabemos que el perro es de los animales más nobles, con mucho amor para dar a quien sea que le de un lugar en su hogar y en su corazón. Aprendemos muchas cosas de ellos y también nos hacen descubrir aptitudes de nosotros mismos como paciencia, perseverancia, responsabilidad, organizar tu tiempo y trabajar en equipo.

Recuerda que en este y cualquier otro proceso en el que tú y tu perro necesiten ayuda para adaptarse a cambios y nuevas circunstancias, en Dog Dog estamos para asesorarlos. ¡Contáctanos!

GenMin Mtz.

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