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El tema de la agresividad en perros siempre es difícil de abordar, porque el término “agresivo” tal cual puede abarcar muchos aspectos y tendemos a minimizar el comportamiento de un perro agresivo cuando no queremos admitir que podría estar teniendo un problema de comportamiento. En la naturaleza, la agresividad es una forma de reacción en algunos animales, incluidos los humanos, que puede ser normal hasta cierto grado dependiendo del temperamento individual, pero que suele representar un problema si se vuelve algo recurrente en la convivencia con otros.

El día de hoy revisaremos específicamente la agresividad de un perro a otro can o incluso a personas, entendiendo éste concepto en síntomas caninos como el de gruñir, mostrar los dientes o morder ya sea a otros perros o a personas.

Como humanos viviendo con canes y dependiendo del tamaño de nuestro amigo peludo, la idea de tener un perro agresivo en la manada puede hacernos sentir muy mal, especialmente si no siempre somos capaces de controlar la situación. Salir al parqueo visitar a otras personas con nuestro perro y encontrar a nuestro cánido ladrando o intentando morder  a alguien puede hacernos sentir muy avergonzados o con culpa. En este sentido, hay quienes optan por responsabilizar otros factores o dejar de sacar al perro en público, antes de atender el problema de raíz.

Para ayudarte a que te pongas un poco mejor en las patas de tu perro, damos respuesta a las preguntas más comunes que un humano puede tener, cuando se trata de agresividad canina.

¿Qué es la agresividad en perros y cómo se manifiesta?

Un perro agresivo es usualmente aquel que ya sea a partir de un factor específico o sin ninguna razón aparente, presenta comportamientos antisociales con personas y/u otros perros.  Ésta usualmente se manifiesta en signos como echar las orejas hacia delante, gruñir, mostrar los dientes, ladrar agresivamente, morder y/o lanzarse al sujeto contra el que emite la agresión.

¿Por qué mi perro es agresivo con desconocidos o personas que le son familiares?

La causa más común de la agresividad en perros es el miedo, poca tolerancia a la frustración o la ansiedad, aunque hay categorías y clases de agresividad que puedes identificar en distintas situaciones. Las clases más comunes son: agresividad por dominio, agresividad por territorio, agresividad por miedo, agresividad por protección; aunque cada una tiene una raíz diferente, todas ellas tienen algunos comunes denominadores y es la decisión del cánido para optar por la agresividad con el fin de resolver una situación de la que no se siente en control.

¿Por qué mi perro es agresivo con otros perros?

Un perro puede comportarse de manera agresiva con otro por diversos motivos. Aunque cierto grado de agresividad entre perros es parte de la convivencia normal entre cánidos, incluyendo la agresividad por posesión de recursos (por ejemplo al defender sus alimentos de otro can), cuando ésta se vuelve excesiva, puede ser un signo de un problema mayor. Muchas veces éste tiene que ver con una inadecuada socialización con otros perros durante la etapa de cachorro o experiencias negativas repetidas.

A menudo la agresividad también puede verse motivada por la actitud de su humano, se conoce como agresividad aprendida, por ejemplo, al permitir que el perro responda constantemente de forma agresiva ante alguna situación, hasta que el perro normaliza esta conducta y moldea su comportamiento con un comportamiento negativo que se ha reforzado por no haber sido detenido a tiempo.

¿Qué puedo hacer para resolver el problema?

Cuando un perro es agresivo tiende a generar patrones de comportamiento en ciertas circunstancias. Por ejemplo, si tu perro tiende a atacar a perros o humanos durante su paseo, trata de evitar las situaciones que disparan este comportamiento en él hasta que puedas obtener un diagnóstico más acertado. Procura también observar los signos previos al ataque, incluyendo el lenguaje corporal de tu perro, la posición de sus orejas y dientes, así como el control que ejerce sobre otro can.

Enseñarle al perro a responder a algunas instrucciones como “sentado” y “quieto”, puede contribuir a reducir el problema en espacios públicos. Así mismo, evita a toda costa gritarle cuando se encuentra en un estado agresivo, pues esto sólo reforzará su comportamiento y podría confundir a tu amigo peludo.

Y lo más importante ¡recuerda que no estás solo! no es necesario que lo hagas todo tú mismo. La agresividad puede ser complicada de manejar, pero con un diagnóstico y el trabajo de rehabilitación adecuado puede siempre mejorar, así que no lo dudes y contacta a los expertos de DogDog si sientes que es momento de darle a tu mejor amigo peludo la oportunidad de convivir con otros perros y personas sin sentirse motivado hacia la agresividad.

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