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Es un miércoles por la tarde en la guardería de Dog Dog y son aproximadamente las 6:30 pm, hora en que la mayoría de los papás humanos terminan sus actividades y llegan a recoger a sus peluditos para llevarlos a casa… y ellos lo saben. La casa de Dog Dog se carga entonces de diferentes energías, tanto de los cánidos que deciden que aún tienen un momento más para jugar con sus amigos perrunos en el interior o en el jardín, como de aquellos que esperan ansiosamente a su humano.

El tiempo pareciera moverse lento, hasta que una melodía suave comienza a sonar y a inundar poco a poco cada rincón de la sede de Dog Dog. Es entonces cuando los presentes comenzamos a notar un cambio en los perros de la guardería; los que esperan están más calmados y menos estresados, los juguetones, aunque aún corren, tranquilizan un poco su juego.

Observar este fenómeno nos da una idea de que, al igual que en las personas, la música es una herramienta poderosa que tiene también grandes efectos en los animales, dependiendo de su género y ritmo. Admítelo, es probable que tú mismo en casa hayas observado cómo tu mejor amigo peludo cambia cuando escucha música contigo e incluso te hayas preguntado ¿Los perros tienen alguna preferencia musical?

Como ya habrás escuchado, el oído canino está mucho muy desarrollado, por lo que su umbral auditivo es cuatro veces mayor al del ser humano. Una prueba es que ellos pueden percibir sonidos muy bajos (entre 16 y 20 hertz (hz), comparado a los 20 a 70hz que los humanos escuchamos usualmente, además, los canes pueden ubicar el origen de un sonido de forma rápida y precisa. Por lo anterior, su sensibilidad auditiva los predispone a que ciertos sonidos afecten su sistema nervioso, como lo hemos comprobado cuando están expuestos a los truenos durante una tormenta o a la pirotecnia.

De acuerdo a algunos estudios realizados por la doctora Deborah Wells en un refugio canino de la Universidad Queen’s en Belfast, después de haber expuesto a los perros a diversos géneros musicales, se determinó que el preferido por los perros es sin lugar a dudas la música clásica.

Así pues, tanto la música clásica y el jazz suave combinado con sonidos que inspiran tranquilidad, como los de la naturaleza, ayudan a relajar a los canes, manifestando disminución en los ladridos, calmando la ansiedad, además de promover una buena calidad de sueño más prolongado. Esto es porque, además de hacerlos más felices y ser positivo para su salud, los ayuda a liberar endorfinas.

Un dato curioso del estudio, reveló que el género pop no parece tener el mismo efecto relajante, pues los perros lo identifican como una conversación humana normal. En contraste, los sonidos estridentes de guitarras o los ritmos rápidos como el heavy metal podrían ocasionar agitación en el perro, incremento en los ladridos, la ansiedad o agresividad. Pero no te aflijas, esto no quiere decir que no puedas escuchar los legendarios éxitos de Britney Spears con tu mejor amigo peludo o que deban renunciar al viejo ritual de bailar juntos al ritmo de Metallica, siempre que sea con moderación.

La música como terapia

Como ya lo expresamos anteriormente, la música puede jugar un papel importante para facilitar la vida de nuestros amigos caninos y hacerlos sentir felices. Puedes usarla para preparar a tu perro para su visita con el veterinario, para ayudarlo a superar la separación con algún ser querido, para relajarlo durante tormentas o situaciones que le provoquen temor, así como terapia para el nerviosismo, la tristeza o para reducir síntomas de agresividad. Por último y para sacarle todo el provecho, procura acompañar la música de estímulos positivos como juegos o cariños para sacarle todo el provecho.

En Dog Dog estamos conscientes de su importancia, por lo que activamente usamos la musicoterapia en nuestro servicio de guardería educativa y estancia en nuestras instalaciones. Puedes intentar en casa dando clic a esta playlist que recomendamos ampliamente.

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