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Actualmente estudiante de filosofía del ITESO, Ángel forma parte del equipo de investigación de Dog Dog. A través de las experiencias con su propia manada de perros y gatos, nos comparte sus reflexiones sobre los animales y el mundo de la filosofía, en una interesante mirada al universo con una perspectiva única.

Siempre había dudado en escribir, pero, conforme veo que cada vez más personas se dan cuenta de esta problemática, creo importante abordarlo en mi columna  -aunque se que puede resultar doloroso, incluso ofensivo para los amantes de esos perros. Sin embargo ésta no es la intención, si no lo que deseo es invitar a una reflexión sobre la cruza de razas y sus problemas fisiológicos.

Cabe destacar que aquí nos enfrentamos a un problema que podríamos llamar puramente o al menos mayormente ético, ya que  no existe ninguna complicación técnica que nos impida seguir produciendo esos animales.

¿A qué problema me refiero? ¿Y a qué perros atañe exactamente? Me refiero al problema que ha traído la manipulación genética por parte de los humanos. La manipulación genética, especialmente la obstinada selección y exaltación de ciertos rasgos físicos le ha generado muchos problemas a los perros, especialmente a aquellos de -”raza pura”-.

Los problemas  son muchos y varían conforme a la raza del animal. Los pastores alemanes, por ejemplo presentan muchos problemas en la cadera . Hay perros que no pueden soportar los climas calurosos y literalmente enloquecen por no poder soportar el calor .

Todos estos problema son graves e indeseables; sin embargo, ninguno es tan severo como el que sufren los perros de cara achatada, ojos grandes y narices pequeñas: pugs, bulldogs y demás animales.

¿Qué problemas presentan estos perros? Problemas tan graves como dificultad para cumplir funciones más básicas que debe realizar cualquier organismo vivo: comer y respirar. Para ellos estas simples y vitales tareas resultan en una muy complicada tarea. Se agitan con facilidad, pues el correr les demanda mayor oxígeno. Tienen severos problemas cardíacos y de sobrepeso. Para estos animales, la vida es algo muy difícil y tremendamente doloroso.

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Dado que esto es una columna de ética perruna, la pregunta que deberíamos hacer es ¿deberíamos seguir creando perros con estas características? La respuesta es unívoca: No, ¿por qué? Porque, para empezar ya hay demasiados perros en el mundo, no necesitamos más perros de ningún tipo. De hecho, en algunos sitios la sobrepoblación de perros es tan grave que las autoridades llegan a considerarlos como una plaga.

Segundo, si no necesitamos perros de ningún tipo menos todavía perros que no aportan nada más que su muy linda compañía (eso lo puede hacer cualquier perro). Además son tremendamente caros, ya que desde edades muy tempranas demandan cuidados especiales de todo tipo los cuales solo aumentan a medida que el perro envejece.

Si la sobrepoblación y el dinero no convencen a mi lector, espero que mi tercera razón lo haga: el sufrimiento del perro.

A mí no me parece correcto causarle tal cantidad de daño a un ser que aprecio y quiero, menos todavía cuando ese sufrimiento es producto de sus características inherentes, es decir, que ese ser vivo sufre por el simple hecho de existir. En quinto lugar, pienso que el crear esos perros no es más que un reflejo de la maldad humana, pues, el humano es el único ser capaz de crear otros seres cuya única finalidad sea satisfacer sus demandas estéticas (es decir de producir animales que tienen como objetivo ser agradables a la vista). No me opongo a la estética, buscar aquello que nos parece bello es algo bueno, algo que le da valor a la vida y nos permite disfrutarla. Sin embargo, llegar al extremo de anteponer la estética a la supervivencia no solo es absurdo, sino que es malvado .

Algún lector podría pensar: “lo que pasa es que te caen mal”. Falso, a mí me gustan esos perros, de hecho, cuando era niño quería tener uno. Son listos, amables, cariños, curiosos y juguetones . En lo personal me caen excelente, tan bien como cualquier otro perro.  Sin embargo hablando estrictamente de ética, la cosa no se trata de lo que me guste a mí, sino de lo que es correcto.

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¿Qué le sugiero hacer si tiene un perro chato? Nada en particular, quiéralo, cuídelo como siempre. Simplemente, cuando llegue el momento de tener otro perro en casa no compre un perro, adopte alguno y listo.

Esto tampoco se trata de organizar una cacería de brujas, de perseguir a los pugs y bulldogs hasta exterminarlos. Esos perros existen porque nosotros los demandamos y en la medida que dejemos de hacerlo irán desapareciendo poco a poco, sin recurrir a ningún tipo de violencia ni forma de crueldad.

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