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La ansiedad en los perros es más común de lo que muchas personas creemos y se presenta de diversas formas, incluso en conductas violentas contra mismos como morderse o auto mutilarse en casos extremos; en un inicio podría parecer una dermatitis y sólo una consulta a profundidad puede diferenciar una verdadera inflamación de laceraciones provocadas por ellos mismos.

Cuando tenemos un perrito en casa terminamos por acostumbrarnos a ciertos aspectos de su comportamiento que nos hacen gracia. Verlos correr en círculo cuando llegamos, pararse en dos patitas, morderse las patas o incluso traer su propio plato a la hora de comer son gestos enternecedores; sin embargo, ciertas conductas dan señales inequívocas de que algo está mal y lo está haciendo por ansiedad.

Cuando mis tíos salen de vacaciones, por lo general quedo a cargo de alimentar a sus dos perritas, una Dachshund y una Schnauzer, así como de limpiar sus desechos, jugar con ellas y verificar que todo ande bien. El año pasado salieron por una temporada más larga de lo habitual y como siempre, me contrataron como nana para ellas. Desde unos días antes de su partida, Luna (Schnauzer) había estado comportándose taciturna, además presentaba una marca roja en el lomo, como si se hubiera estado rascando demasiado; la tomaron como una alguna irritación y aplicaron pomada, no creyeron fuera algo más grave. Conforme pasaron los días el enrojecimiento se extendió y el pelo comenzó a caerse al tiempo que la piel se endurecía formando una costra.

Preocupada de que fuera una infección y se le pasara al estómago, a diario la veía mordiéndose la herida como si intentara rascarse, la llevé al veterinario. Con una revisión rápida me comentó que era una quemadura de la máquina con la cual le habían cortado el pelo recientemente o quizás alguna infección transmitida por la misma, al parecer es muy común y al final le recetó un jabón especializado en dermatitis. Lejos de mejorar, comencé a notar cómo ahora se mordía las patas y el pelo comenzaba a caérsele en otras zonas, quizás por la infección; además cojeaba al caminar. En cuanto mis tíos volvieron, notaron que no sólo persistía su comportamiento, también era muy notoria la cojera y le faltaban tres almohadillas enteras, se las había comido.

El veterinario esta vez necesitó más datos sobre la vida de Luna, quien siempre ha sido muy nerviosa al haber sido recogida de la calle. Tras obtenerlos, el doctor dio el diagnóstico, al igual que los humanos tendemos a mordernos las uñas, comer, fumar u otros hábitos para liberar ansiedad, la Schnauzer se había mordido no sólo el lomo sino las almohadillas hasta arrancarlas al sentirse abandonada.

La ansiedad en los perros se da por diversas causas, entre las que destacan: falta de ejercicio y actividad, cambios en el ambiente, pasar horas solos en casa, separarse de sus humanos en periodos largos o de forma definitiva e incluso, por falta de socialización.

Aparte de morderse a mismos, los perros expresan esta ansiedad con comportamientos tales como morder cosas, comer su propio excremento, defecar y orinar en lugares donde nunca lo habían hecho, así como montar a otros perros sin estar en celo. Comerse las almohadillas o rascarse hasta sangrar también son comportamientos destructivos, aunque las erupciones también pueden ser causadas por pulgas, dermatitis, sarna o alguna alergia. Por este motivo es importante acudir a un veterinario y hacer una lista de los factores nuevos en la vida del perrhijo antes tomarlo como una dermatitis.

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Ivonne Nayeli Hernández Huerta

Lic. en Comunicación y periodista.

Reseñista de cine, reportera y amante de los perros.

 

 

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