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Los motivos por los que cada perro llega a nuestra Guardería Educativa son diversos, por ejemplo algunos nos visitan porque sus humanos quieren que tengan la oportunidad de convivir en un entorno diferente, otros porque pasan mucho tiempo solos en casa, también están los ociosos y destructores, y algunos más porque tienen algún reto importante que modificar en su conducta para ser perros más estables y felices.

Y así llegó a la Guardería Educativa nuestro alumno perruno Jacobo. Su humano, Soraya, lo inscribió al club Dog Dog a través del diagnóstico de perronalidad para que tuviera más amigos perros, aprendiera algunos modales caninos y también para que conviviera más con otros humanos, ya que además de sobreproteger a Soraya, Jacobo se mostraba huraño cuando otras personas o perros se acercaban a ella.

Desde sus primeros días Jacobo tuvo importantes avances, demostró interés por socializar con otros perros, se adaptó a sus cuidadores y paseadores (tanto hombres como mujeres) y mostró mayor disposición a trabajar y aprender nuevas cosas. Aunque Jacobo sí ha mostrado gestos de agresividad, encontramos que lo hace con el afán de proteger, pues tiene un espíritu de guardaespaldas que emerge sobre todo con extraños. Por eso cuando alguien ajeno a la guardería nos visita, le decimos que tome precauciones con él, pues Jacobo hará todo por cuidar a sus compañeros perrunos y humanos.

Jacobo es un perro que protege mucho su espacio perronal, no permite que ningún otro perro lo invada. Si alguno se atreve a hacerlo, él en lenguaje canino, claramente le comunica que no le gusta enseñando sus dientes. Sin embargo cada vez es más tolerante pues demuestra que le gusta el argüende, corretear a otros perros y jugar a las luchitas.

A tan solo un par semanas de haber ingresado a la guardería se convirtió en un alumno muy juguetón con otros perros, ya incluso tiene mejores amigos, aunque prefiere jugar con los cuidadores, los torea y hace que le persigan o jueguen rudo con él.

Jacobo pronto entendió que la alberca es para refrescarse, así que cuando el sol está intenso, él se mete toma la iniciativa y se da un chapuzón. También aprendió a darse un tiempo para comer y descansar para recuperar energía (antes no comía ni dormía cómodo en las instalaciones, pero se fue adaptando a estar en otros entornos).

Su momento favorito es el paseo, hace panchos a los paseadores y los apresura en la preparación de la caminata en manada. Cada que sale se ve feliz, pareciera que sonríe.

Gracias Soraya y Jacobo por ser parte de nuestra Guardería Educativa, por su confianza y por querer tanto a sus cuidadores Poncho y Evan.

Video: Evan Vladimir
Texto: Evan Vladimir y Lina Palafox

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