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Esta es la pequeña historia de cómo dos de nuestros miembros llegaron a Dog Dog y, a través del servicio de Asesorías de Educación Canina se convirtieron en un ejemplo a seguir, pues han logrado concretar la filosofía de nuestra empresa a través de la bonita relación que juntos han forjado.

Sus nombres son José Luis y Akira. Él tiene poco más de 30 años y ella a penas es una cachorra de 11 meses. Akira llegó a su vida por azares del destino, y ahora son compañeros inseparables. Cuando llegaron a Dog Dog, diagnosticamos una relación común entre perro y humano, donde el humano quería que la perrita obedeciera algunos comandos, se portara bien y fuese más responsiva a sus instrucciones. Pero su mayor interés era que Akira pudiera acompañarlo al trabajo, y de paso a todos lados.

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Interesante reto para nosotros, pues no en cualquier lado dejan que un pastor belga entre como si nada, ¿qué haríamos para que esta perrita dispersa, juguetona, pinga y de rostro imponente, no diera problemas y además no le huyera a su humano? Al cual por cierto le tenía algo de miedo, y en vez de obedecer, ella prefería huir y hacer de la suyas hasta que él pudiera alcanzarla, o mejor aún, se rindiera.

A decir verdad, las características de Akira eran las de cualquier cachorro de ese tamaño y energía, su diagnóstico fue problemas de conducta mal aprendidas. Y en gran parte esto se debía a que José Luis, como muchos humanos, no tenía las herramientas etológicas para educar a su perrita, y en algunas ocasiones sus regaños la habían asustado, y en otras el exceso de mimos sin pedirle un trabajo a cambio, habían hecho de Akira una perrita mañosa, pues ella logró encontrarle la medida a su humano para evitar ser castigada y al final obtener lo que ella quería.

Con el servicio de Asesorías de Educación Canina decidimos emprender este camino que tuvo una duración aproximada de 4 meses. Comenzamos por lo más básico, ayudar a ambos a estrechar su relación y convertirla en algo positivo. Empezamos por modificar los hábitos de alimentación, el paseo, y el juego. Cambiamos la rutina y así Akira y José Luis comenzaron a crear un lazo estrecho. Uno de nuestros primeros logros y del cual ahora nos sentimos orgullosos, es que Akira no se va, José Luis la llama sin gritarle y ella encantada asiste atenta para esperar su siguiente instrucción.

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Y son un ejemplo a seguir, pues en cada una de las sesiones que tuvimos con ellos, demostraban avanzar pese a las dificultades o retos. Cada semana observamos que ambos se respetaban más, había una mayor comprensión del lenguaje canino por parte de José Luis, y entonces él lograba comunicarle a ella con precisión sus instrucciones. A través de nuestra guía, ellos aprendieron a andar por las calles sin correa, estar juntos en lugares públicos, ir juntos a la oficina, andar en bicicleta por las calles, ir al bosque Centinela sin miedo a perderse de vista, o que Akira por ejemplo, saliera corriendo tras de otros perros. Akira se ha vuelto atenta y obediente a los comandos de obediencia instruidos durante este proceso.

Este proceso le ayudó rebasó incluso las expectativas de José Luis, ya que ahora los conocimientos adquiridos en asesorías, le han permitido entender mejor a otros perros, nos contó que incluso ahora que su oficina se ha vuelto oficialmente petriendly él ha aprovechado lo aprendido para comunicarse con los otros compañeros caninos y así compartir tips a sus colegas.

Una de sus virtudes como equipo es que alcanzaron un nivel de relación tal, que es inevitable percibir cómo se admiran mutuamente. Akira le busca el rostro a José Luis, y ambos logran conectarse. Ella siempre está atenta a él. Hicieron un excelente trabajo y ahora disfrutan lo soñado: andar juntos para todos lados.

Si tienes un sueño como el de ellos, o deseas mejorar la relación con tu perro, ponte en contacto con nosotros. Nuestros programas de asesorías de educación canina están enfocados en encaminar a humano y perro a una mejor relación, buscando un lenguaje adecuado para que ambos puedan comunicarse, enseñando al perro comandos básicos de obediencia y aportando al humano una gama de conocimientos teóricos y prácticos que le permitan comprender a su perro, logrando una relación más llevadera a través del respeto y motivación positivas.

El requisito para solicitar este servicio es que el humano y/o la familia se involucren durante el proceso para así volverse esa figura de admiración y guía que el perro necesita en su vida para ser más feliz y atento.

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