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Una de las tantas enfermedades degenerativas que pueden padecer nuestros perros es sin duda la displasia de cadera, padecimiento osteoarticular frecuente en razas grandes y medianas y menos padecida por razas pequeñas.

Esta enfermedad se puede entender como un desajuste en los huesos de la cadera, misma que al igual que la de los humanos debe encajar perfectamente con el fémur o de lo contrario la cabeza del hueso bailará produciendo estrés, inflamación y debilidad en la articulación y los tejidos.

Es muy frecuente que de manera concomitante aparezcan cambios degenerativos como la osteoartrosis, ésta causará problemas de inflamación y dolor, que a su vez harán que el perro cargue más peso en las patas delanteras y menos en las traseras, reduciendo la actividad muscular de estas últimas y generando la atrofia muscular en el tercio posterior de su cuerpo, que agravará los síntomas.

El exceso de peso y una dieta no variada son factores que han demostrado aumentar las posibilidades de padecerla y también se han encontrado casos donde el gen se vuelve recesivo.

Las razas que tienen una incidencia de más del 20% son:

  • Pastor Alemán
  • Golden Retriever
  • Rottweiler
  • Tipo molosoide (Mastines, SanBernardo),
  • Dogos, Carlinos
  • Bulldogs

Aunque repito, esto no quiere decir que si tu mejor amigo peludo es de este tipo la padecerá pero que debes tenerlo bajo vigilancia ante cualquier síntoma anormal.

Cuando se tienen cachorros es importante estar al pendiente de los siguientes comportamientos que podrían indicar principios de displasia: permanecer largo rato sentados, son menos activos que el resto de la camada, se quejan al moverse, debilidad en las patas traseras al caminar, evita subir escaleras y cruzar o casi cruzar las patas traseras cuando caminan. Si notas uno o más síntomas corre con tu médico veterinario, ellos son quienes tienen la última palabra.

El periodo más crítico para los cachorros es entre los tres y ocho meses, sobre todo porque muchas veces no es fácilmente detectable. De hecho, no se considera que un can esté libre de displasia de cadera hasta que cumple los dos años de edad.

En cuanto a los perros adultos los signos de alerta son: dolor al caminar o sentarse, cojera, alteración de movimientos al correr, dolor en épocas de frío que mejora tras calentamiento como los paseos diarios; de igual forma si tienen las pata traseras muy juntas cuando se levanta debe verlo un especialista.

El tratamiento dependerá de cada caso y la gravedad del mismo. En un caso extremo, aunque por lo general los médicos intentan escapar de esta opción, se recurrirá a cirugía siempre y cuando se detecte en una edad temprana y antes de la aparición de artrosis, en este procedimiento se corregirá la posición de la articulación. Si por el contrario el daño es severo, se aconsejará la inserción de una prótesis. Un tratamiento más conservador y menos riesgoso es la administración de antiinflamatorios y condroprotectores, además de técnicas de rehabilitación y fisioterapia canina o acupuntura. Estas ralentizan el proceso degenerativo, calman el dolor o aumentan el tono muscular.

Otra de las sugerencias para aliviar el dolor, es disminuir el peso de las patas traseras con una silla de ruedas que los ayude a ejercitarse moderadamente. De igual forma se les sugiere a los humanos comprar un colchón terapéutico, así como un abrigo o mantas térmicas para aislar las articulaciones del frío. En caso de que al can le cueste ponerse de pie, también se recomienda usar un arnés para patas posteriores y así evitar más desgaste.

Si tu perrhijo padece de displasia de cadera, ¡en Dog Dog podemos ayudarlo! Como miembro de nuestro Club Canino, puedes agendar una cita con nuestros expertos en nutrición o programar un masaje terapéutico; junto con el tratamiento de su veterinario, ¡puede llevar una vida mejor!

Ivonne Nayeli Hernández Huerta

Lic. en Comunicación y Periodismo, reseñista de cine y amante de los perros

displasia

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