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Actualmente estudiante de filosofía del ITESO, Ángel forma parte del equipo de investigación de Dog Dog. A través de las experiencias con su propia manada de perros y gatos, nos comparte sus reflexiones sobre los animales y el mundo de la filosofía, en una interesante mirada al universo con una perspectiva única.

Para Luis

Hoy voy a contarles la historia de uno de los miembros menos mencionados de mi numerosa y disfuncional manada. Se trata de Ramona, quien es una gatita grande, gorda, amable y muy bonita. Estéticamente hablando, se puede decir que es el miembro más destacado de toda la manada.

Ella llegó con nosotros cuando su humano, mi cuñado, se fue a vivir a un país extranjero y no tuvo otra opción que dejarla con nosotros. Así pues, fue recibida con agrado, pues es una gatita amable y limpia, aunque a veces se le ocurre morder sin previo aviso. Eso sí, le encanta el contacto humano y pasa su tiempo pidiendo abrazos y caricias. Cuando hay visita de un extraño en casa, Ramona se esconde y no reaparece hasta que éste se va.

Para darles una muestra de su ternura, sólo habría que ver la manera en que intenta regresar al departamento cuando la puerta está cerrada. Frida (otro de los gatos de la manada), intenta abrir la puerta con todo su esfuerzo, al grado de forzar su entrada incluso cuando ésta se encuentra cerrada con llave y seguro, al grado en que pareciera decir “¡o me abren o me meto”. Sin embargo Ramona, al no contar con las habilidades ninja de su compañera, se acerca tiernamente a la ventana y lanza un sutil maullido que en lenguaje gatuno seguro significa “¿podría alguien abrirme la puerta, por favor?…Aquí afuera estoy muy solita”.

Ramona pasa sus días dormida y persiguiendo sin éxito las palomitas por el jardín del departamento. Algunas veces también juega con los perros y Kira, su única amiga, de vez en cuando le hace caso. Con esto último se puede demostrar que algunos de los miembros animales de la manada no la han recibido demasiado bien; Frida parece odiarla y la persigue (como suele odiar y perseguir a todo lo vivo que no sea ella misma), matando así sus horas de aburrimiento por todo el departamento.

Por fortuna para Ramona, los humanos intervienen, en algunas ocasiones usando incluso el viejo truco de usar un poco de agua en Frida para evitar que los ataques se tornen violentos. En lo personal, mi castigo preferido para Frida consiste en abrazarla, lo que le resulta molesto y termina por marcharse. Peach, por su parte, con sus modos caninos la muerde en ocasiones, especialmente si se me acerca o pide mi amor. Ramona es más joven, grande, fuerte, rápida y ágil y esto hace que cuente con mejores armas, además de los dientes y garras con los que se encuentra equipada para defenderse; sin embargo, no siempre utiliza todo su potencial, o más bien dicho no usa nada de su potencial y prefiere huir y esconderse.

Así pues, a la hora de dormir, la cosa puede tornarse tensa, pues sólo hay dos casas y tres habitaciones potenciales para descansar. En el acomodo de descanso podemos decir que a Peach le gusta dormir acompañada, siempre y cuando no sea con Ramona, quien de intentar dormir a su lado podría terminar agredida. Por su parte a Kira le gusta dormir sola, y por lo tanto morderá a cualquier intruso que intente quitarle ese privilegio, lo que hace que Ramona termine quedando sin casa. Para eso los humanos hemos solucionado el dilema colocando un canasto extra (en el que duermen los perros cuando se encuentran dentro del departamento), para su comodidad.

Lo anterior nos demuestra que, no importa si una manada está compuesta por miembros de varias especies, lo fundamental siempre será el cariño que la mantiene unida.

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