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¿Sabías que existe una marca que está desarrollando un aparato que permite comunicarse de otra forma con los perros? Esta tecnología conocida como No More Woof nos pareció muy interesante, puesto que pretende lo que muchos quieren lograr con sus perros: saber qué piensan y sienten.

Si bien ese aparato futurista suena bien, no consideramos necesario que lo adquieras, mejor te invitamos a que leas los siguientes tips que te ayudarán a entablar una mejor comunicación y vinculación con tu perro. Para comunicarte basta que aprendas a leer mejor a tu perro, le dediques tiempo y te hagas más receptivo a él.

Algunos animales son más kinestésicos que otros, es decir tienen un sentido más desarrollado que el nuestro para sentir energías, y por ende, gran parte de su comunicación y su estado anímico está basado en energía. Un ejemplo de animal kinestésico es el perro.

Basta con que en algún momento tranquilo del día, utilices a tu perro como maestro y observes cómo utiliza su sentido del olfato, vista y audición. Aprende de él cómo aprovechar más tus sentidos, puesto que nosotros los humanos apenas usamos un 20% de éstos.

Empecemos por usar estos espacio tranquilos, vamos a llamarles tu LABORATORIO. Ahí harás experimentos contigo y tu perro. De preferencia este debe ser un momento neutral para ambos, busca que haya los menos distractores posibles, lo ideal sería que estén totalmente solos.

Empieza a trabajar con tu perro en silencio y con calma, siéntate a su nivel y deja que él se acerque a ti, no uses estimulantes (no correas, no premios, no juguetes), solo tú y tu perro. Es probable que al principio tu perro esté un poco disperso y vague por el espacio, no te desesperes, es normal, dedica al menos 30 minutos a esa sesión. Verás que paulatinamente con el paso del tiempo tu perro se relajará y concentrará cada vez más en ti porque empieza a entender la dinámica.

Después de que veas progresos y tu perro se tranquilice, entonces sí puedes empezar a modificar tu comportamiento, puedes comenzar a respirar más rápido, a hacer ligeros ruidos o a utilizar las palabras con las que más comúnmente te diriges a él. Si usas palabras, trata de que sea simples (una palabras, no frases, ni grandes diálogos).

Observa a tu perro y ve cómo reacciona a cada palabra. ¿Sus orejas se levanta en punta, hacia el frente o se hacen hacia atrás?, ¿Su lengua está de fuera, boca relajada abierta, jadea, o cierra la mandíbula y se concentra?, ¿Tiembla?, ¿Su comportamiento cambia?, ¿Cuál es su postura corporal?, ¿Se encorva, se eriza, se exalta?, ¿En qué dirección mueve o acomoda la cola?

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Todas las preguntas anteriores, son aspectos que debes observar para identificar cómo se siente tu perro. Te invitamos a ver la imagen para que identifiques los gestos más comunes y universalmente practicados por la mayoría de los perros.

 

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Si quieres aprender más sobre el lenguaje canino te invitamos a leer el siguiente artículo sobre lenguaje canino: ¿Sirve de algo hablar con mi perro? o a solicitar una cita gratuita con nuestros coachs para preguntar sobre el servicio de asesorías de etología canina, nuestros programas incluyen teoría y práctica para que te conviertas en un experto comunicándote con tu perro.

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