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Cuando eres chico y vives con un perro en casa del que los adultos se hacen cargo, llegas a pensar que un perro es muy fácil de cuidar. La fórmula es sencilla, darle de comer, asegurarte de que tenga dónde hacer sus necesidades, tener una camita para dormir, bañarlo de vez en cuando y jugar con él por un tiempo cada día… ¡Listo!

Lo cierto es que convertirte en un adulto y tener la responsabilidad de un perro empieza a agregar tareas a ese pequeño listado, incluyendo la necesidad de pasearlo, desparasitarlo, vacunarlo, darle limpieza dental, cortarle las uñas, limpiar periódicamente su cama y cobijas, asegurarse de alejarlo de potenciales peligros, entre muchas otras cosas.

El listado es de hecho tan largo, que nos tomaría demasiado espacio ponerlo entero en esta nota, pero una de las cosas que a menudo no consideramos es un tema del que no todos hemos escuchado, pero que es tan importante como evitar que tu can ingiera cosas tóxicas. Se trata de la torsión gástrica (o dilatación-torsión de estómago), un padecimiento que consiste en la dilatación del estómago del can, resultando en que éste se gire dentro del abdomen, dificultando el paso de la sangre por los vasos sanguíneos, causando daños irreparables en órganos vitales como el corazón y el hígado e incluso la muerte.

Por horrible que parezca leerlo y aunque la torsión gástrica es más común en perros de razas grandes que tienden a tener el tórax más estrecho o profundo como el gran danés, pastor alemán, galgos, etc. también se da en varias razas pequeñas y los perros que tienen una tendencia a ser más nerviosos también son propensos a este padecimiento que puede prevenirse tomando algunas medidas simples. Ya que en algunos cánidos existe una predisposición genética a tener este problema y no siempre conocemos los antecedentes familiares de nuestra mascota, te invitamos a tomar las medidas necesarias, independientemente de la raza de tu perro.

A continuación te presentamos algunas de sus causas conocidas:

  1. Beber mucha agua después de comer
    Procura no dejar el plato de agua cerca del lugar de los alimentos cuando sea hora de la comida si tu perro tiene una tendencia a beber compulsivamente, especialmente después de alimentarse, pues ésta puede ser una causa de torsión gástrica.
  2. Comer o beber demasiado
    Si alimentas a tu perro dos veces al día y un día sólo puedes hacerlo en una ocasión, no juntes las dos raciones, pues comer demasiado dificulta el proceso de vaciado del estómago de tu can, poniéndolo en riesgo de torsión gástrica. En contraste, si tu amigo cuadrúpedo tiene una tendencia a beber agua compulsivamente, no permitas que el plato de agua esté siempre a su alcance o consulta a nuestros especialistas en DogDog para una asesoría en educación para corregir ese comportamiento y reducir el riesgo de padecer este y otros problemas.
  3. Alimentar a tu can sólo una vez al día
    Procura dividir las raciones del día en por lo menos 2 comidas, ésto permitirá que tu perro vacíe más rápido su estómago y tenga una mucho mejor digestión, previniendo también con esto el riesgo de torsión gástrica.
  4. Hacer ejercicio o jugar después de comer
    Para los canes que aman el juego, pareciera que nunca hay hora inapropiada para traerte la pelota o su juguete favorito, pero ojo, permitir que tu can realice actividades físicas muy intensas después de alimentarse es una de las causas más comunes de torsión gástrica. Así que, aunque te rompa el corazón dejar a tu cánido con el juguete en la boca, deberás esperar un buen rato después de haber comido para sacarlo al parque o jugar con él. Siempre puedes acurrucarte cómodamente a acariciarlo un rato en lo que hace la digestión.
  5. Entre los síntomas más conocidos se encuentran: continuos intentos de vómito sin éxito, comportamiento extraño, inquietud o ansiedad, posición encorvada, abdomen hinchado y tenso, encías de color pálido, salivación abundante, lloriqueos, evidencia de molestias abdominales, jadeos pesados y rápidos, respiración entrecortada, intento de evacuar sin éxito, taquicardia, incomodidad.

Si notas cualquiera de los síntomas mencionados o sospechas que tu perro ha sido víctima de la torsión gástrica, acude a tu centro veterinario más cercano. En las asesorías y talleres de Dog Dog no solo te enseñamos a adiestrar a tu perro, si no a entender su comportamiento, su organismo, medidas preventivas para evitar riesgos como éste, mejora de hábitos alimenticios, cambio de dieta y vinculación con nuestros especialistas en nutrición. ¡Acércate, te encantaremos!

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