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Todos hemos escuchado que los perros cazadores necesitan atención especial: su energía es impresionante, por lo que es adecuado llevarlos a pasear al menos dos veces al día, jugar con ellos, enseñarles disciplina, etc. Parecería que el jardín es un buen lugar para que descubra y sacie su curiosidad, ¿no es así? Pero, ¿qué sucede cuando el jardín tiene sorpresas?

Ocurrió hace algunos años. Nuestra casa estaba cerca de zonas en construcción, lo cual supuso un cambio en el ambiente de nuestro jardín. Nosotros lo ignorábamos. Lo teníamos bien arreglado, pero no lo visitábamos con frecuencia.

Eso cambió cuando llegó Isis, nuestra perrita cazadora.

perrita

Se trataba de una Fox Terrier de pelo corto. Era adorable y muy juguetona. le encantaba correr por el jardín, ejercitarse, jugar y explorar entre las flores y árboles. A la pequeña le fascinaba estar ahí: incluso en ocasiones que estaba en el interior de la casa, pedía salir. Ladraba saludando a sus vecinos, se ponía alerta con el movimiento de las palmeras al viento, daba largas carreras y tenía sus juguetes ahí para divertirse.

Sin embargo, un día en la tarde escuchamos ruidos extraños en el jardín. Parecía una clase de lucha. Isis comenzó a corretear de un lado al otro, escarbando y ladrando de una forma inusual. Eso me alertó y bajé a ver cómo estaba. La pequeña aventurera me escuchó y corrió hacia la puerta, moviendo la cola.

Me estaba pidiendo que la dejara entrar.

Asumí que quería estar con nosotros, así que la dejé pasar. Se lanzó a las escaleras a toda prisa. Corrí detrás de ella y la vi trepar complacida a la cama de mi mamá  soltando la presa muerta que tenía en su hocico.

Sí: la presa. Ya saben a dónde va la historia. Yo había escuchado que los gatos presumen sus presas con orgullo, pero ignoraba que los perros cazadores hicieran lo mismo. Por supuesto, jamás pensé que el jardín tuviera esa clase de animales.

Mi cachorrita cazadora acababa de matar su primer ratón. Se lo enseñó a mi mamá con mucha alegría, moviendo su cola como una niña obediente.

Debo confesar que en ese momento solté una carcajada, mientras mis papás veían con horror el ratón sobre su edredón nuevo. Mi querida Isis se pavoneaba feliz y cumplida de traernos su cacería más reciente.

Más tarde, supe que los Fox Terrier de pelo corto también son llamados Fox Terrier ratoneros y que su especialidad (como lo dice su nombre) esa atrapar esta clase de plagas. Investigando un poco más, me enteré que en siglos pasados los cargaban en los barcos que iban de un continente a otro, con la intención de que cazaran estos animales.

Los Fox Terrier son muy fuertes, rápidos, ágiles, y sus pequeños hocicos les permiten entrar en las guaridas de estos animales para atraparlos.

Obviamente me encargué del ratón (y de lavar el edredón). Hubo debates sobre las ventajas y desventajas de dejarla salir de nuevo a jugar al jardín. Al final, gané la moción y permitimos que siguiera saliendo.

Mi querida perrita cazadora no falló. Siguió trayéndonos trofeos.

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Karime Cardona Cury

 

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